La leyenda de la campana de Huesca

| 11/08/12 | Escribe un comentario | Historia

Una de las historias más fascinantes del Alto Aragón y de su capital, es “la leyenda de la campana de Huesca”. Esta historia sigue siendo a día de hoy, uno de los hechos más interesantes y enigmáticos sucedidos en Huesca en toda su historia.

Tras morir Alfonso I el Batallador sin hijos en el año 1134, su hermano Ramiro II el Monje heredó el Reino de Aragón. Se vivía una época convulsa, tanto a nivel interno como externo. Ramiro II estaba preocupado por la actitud que habían adoptado algunos de sus nobles de modo que ordenó que se personaran ante él. La excusa que les contó fue que iba a convertir una campana de tal magnitud que sería escuchada en todo el reino. En vez de ello, hizo que cuando llegaran les fueran cortadas las cabezas a los nobles más culpables. Todos ellos fueron decapitados de uno en uno, entrando de forma separada en la sala.

Actualmente, la leyenda dice que el Museo Provincial de Huesca, situado en el Casco Antiguo, muy cerca de la Catedral, es el lugar donde fueron decapitados. En total, doce nobles fueron asesinados con sus cabezas puestas en círculo. En el centro de dicho círculo, la cabeza del obispo de Huesca aparecía colgada en un badajo. Después de ello, Ramiro II invitó a la gente a que presenciara esa escena para que así pudieran escarmentar.

Aunque hay varias representaciones pictóricas que escenifican esta leyenda, al igual que varios relatos literarios, hay un cuadro del pintor José Casado de Alisal, que ha pasado a ser el icono artístico que mejor representa la historia de la campana de Huesca. Fue pintada en el siglo XIX y actualmente se puede visitar en el Ayuntamiento de Huesca.

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