Sube el calor, las calles arden y la gente abarrota el centro de Huesca. Ya queda menos. Las fiestas de San Lorenzo están a punto de comenzar. Uno de los eventos más importantes del año en la provincia de Huesca está a punto de arrancar. Las autoridades asisten en la plaza de la Catedral a la interpretación de los himnos de España y Francia (Tarbes es la ciudad hermanada) mientras suben las banderas.
A continuación, mientras la plaza comienza a ser un hervidero de gente, en el salón del Justicia del Ayuntamiento se entrega la parrilla de oro, como siempre, a una persona distinguida relacionada con la actualidad oscense. A las 12.00, la alcaldesa sale, con un elegido, para lanzar el cohete anunciador. Bam… comienzan las fiestas.
Por delante siete días de desenfreno, música, actividades en la calle, folclore, tauromaquia, verbenas, bailes, actos litúrgicos, degustación de la mejor gastronomía y sobre todo, mucho jolgorio.
Las fiestas de Huesca, declaradas hace unos años como interés cultural nacional atraen cada año a miles de personas de fuera, que, como de costumbre, no se marchan indiferentes. La hospitalidad de los oscenses, la fiesta en la calle, y un sinvivir que dura las 24 horas del día garantizan su retorno al año siguiente.
Este año, con la crisis económica como testigo, los oscenses volverán a echarse a la calle, para venerar a su santo, San Lorenzo, que murió abrasado en una parrilla, sin lugar a dudas uno de los símbolos de la ciudad.
Ahora cabe esperar que los festejos se desarrollen sin ningún tipo de incidente, como suele ocurrir todos los años. Que las fiestas sean, lo que son, es decir, fiestas y nada más. Cuando todo termine, la ciudad se quedará desierta, dado que después de la tormenta siempre llega la calma.
Recomendamos encarecidamente la visita a la Plaza Navarra, lugar donde este año se desarrollarán muchas de las actividades culturales, como conciertos durante la noche y actividades de artes escénicas por la tarde. Si para redondear el día apuestas por disfrutar una de las corridas de toros de la feria o una buena noche en las peñas, sin excederte por supuesto, podrás decir que eres un oscense más.
La mañana del día 10 es junto al chupinazo, el día más especial. Los danzantes actúan ante el Santo en la iglesia del mismo nombre y recorren el centro de la ciudad en procesión. Mientras San Lorenzo permanece atento al baile de los danzantes, los oscenses, de riguroso blanco y verde, por supuesto, aplauden y vitorean este baile folclórico que ha ido pasando generación tras generación para deleite de los oscenses.
No te lo pienses, en Huesca, del 9 al 15 de agosto, tienes una cita pendiente con la diversión y la cultura. Por favor, no te olvides del blanco y verde….